Marruecos: Un Viaje Inolvidable Sobre Dos Ruedas
Ruta en Moto por Marruecos: Un Viaje Inolvidable Sobre Dos Ruedas 🏍️🔥
Si hay algo que todo motero debe hacer al menos una vez en la vida, es cruzar el Estrecho de Gibraltar y recorrer Marruecos sobre dos ruedas. Este país, lleno de contrastes y paisajes asombrosos, nos ofrece carreteras de ensueño, cultura vibrante y una gastronomía que despierta los sentidos. En esta ocasión, os contaré nuestra experiencia recorriendo Marruecos en moto, desde las montañas del Rif hasta la costa atlántica, pasando por ciudades imperiales, medinas laberínticas y el bullicio de sus zocos.
Día 1: Algeciras – Tánger – Chauen – Fez
Cruzando el Estrecho en Moto: Emoción Pura
Comenzamos la aventura en Algeciras, donde tomamos el ferry hacia Tánger. Cargar las motos en el ferry es una experiencia emocionante: sentir la vibración del motor apagarse en la bodega mientras el barco zarpa hacia Marruecos es algo que eriza la piel. Durante la travesía, la vista del Peñón de Gibraltar alejándose y la costa africana acercándose despierta la sensación de estar en el inicio de una gran expedición.
Tánger: La Puerta de África
Al desembarcar en Tánger, nos recibe el caos organizado de una ciudad portuaria con historia. Tánger ha sido durante siglos un punto de encuentro de culturas, con influencias árabes, bereberes y europeas. Aunque no nos detenemos mucho, es imposible no admirar su medina amurallada y el paseo marítimo.
Chefchaouen: La Ciudad Azul
Tomamos la carretera N2 en dirección a Chauen, una ruta de unos 110 km con muchas curvas, pero en buen estado. Conforme nos acercamos, la montaña del Rif nos regala paisajes increíbles. Al llegar, nos encontramos con un pueblo de ensueño: Chefchaouen, con sus casas pintadas en tonos azules y blancos.
Las calles de la medina son estrechas y empedradas, llenas de pequeñas tiendas de artesanías donde se venden alfombras, especias y cerámica. Subimos hasta la mezquita española para obtener una vista panorámica espectacular. Antes de partir, hacemos una parada en el Café Clock, un sitio con mucho ambiente mochilero donde probamos un delicioso tajine de cordero.
Rumbo a Fez: La Capital Cultural de Marruecos
Dejamos Chefchaouen a media tarde y nos dirigimos hacia Fez por la carretera N13. Son unos 200 km de ruta, con tramos en buen estado pero otros con baches. Llegamos a Fez al anochecer y nos alojamos en el Hotel Barceló, ideal para descansar después de un día intenso.
Día 2: Fez – Explorando la Ciudad Imperial
Fez es una ciudad que te transporta al pasado. Su medina, Fes el-Bali, es una de las más antiguas y mejor conservadas del mundo islámico. Perderse en este laberinto de más de 9,000 callejuelas es parte del encanto. Visitamos las famosas curtidurías de Chouara, donde los artesanos trabajan el cuero como lo han hecho durante siglos. El olor es fuerte debido a los productos naturales usados en el proceso, pero nos dan ramas de menta para aliviarlo.
Probamos la gastronomía local en Dar Hatim, un restaurante familiar escondido en la medina, donde comemos un cuscús espectacular acompañado de té de hierbabuena.
Día 3: Fez – Marrakech (530 km)
Este es el tramo más largo del viaje, así que tomamos la A2 y A7, carreteras en buen estado que nos permiten llegar a Marrakech con luz de día.
Marrakech: La Ciudad Roja
Marrakech es caótica, vibrante y llena de energía. La famosa Plaza de Yamaa el Fna es el alma de la ciudad. Durante el día, está llena de puestos de jugos de naranja, encantadores de serpientes y vendedores de especias. De noche, se transforma en un gran restaurante al aire libre con puestos de comida marroquí.
Nos movemos en taxis, donde el regateo es imprescindible. También probamos los carruajes de caballos para recorrer la medina de una forma más tranquila.
Nos alojamos en Riad Dar Anika, un lugar espectacular con un patio interior lleno de mosaicos y una terraza con vistas a la medina.
Día 4: Marrakech – Casablanca (240 km)
Salimos temprano hacia Casablanca, la ciudad más moderna de Marruecos. Visitamos la impresionante Mezquita Hassan II, una de las más grandes del mundo, con un minarete de 210 metros.
Para comer, evitamos los sitios turísticos y encontramos La Sqala, un restaurante en una antigua fortaleza donde probamos mariscos frescos. Pasamos la noche en un riad tradicional, disfrutando del ambiente relajado de la medina.
Día 5: Casablanca – Rabat (90 km)
Nos dirigimos a Rabat, la capital de Marruecos, y visitamos la Kasbah de los Udayas, una fortaleza con vistas al Atlántico. Su medina es más tranquila que la de Marrakech, ideal para pasear sin agobios.
Por la noche, cenamos en Le Dhow, un restaurante-barco anclado en el río Bouregreg, con un ambiente relajado y buena música.
Día 6: Rabat – Arcila (200 km)
Arcila es una joya costera con un encanto bohemio. Sus murallas blancas y azules nos recuerdan a Chauen, pero con el mar como telón de fondo. Disfrutamos de su pescado fresco en el restaurante Port XIV, con vistas al puerto.
Día 7: Arcila – Tánger – Algeciras (110 km + Ferry)
Volvemos a Tánger para tomar el ferry de regreso. Esta vez, nos aseguramos un camarote para descansar durante la travesía. Mientras el barco se aleja, miramos atrás con nostalgia y ya estamos pensando en la próxima aventura.
Conclusión: Una Ruta Inolvidable
📌 Total de kilómetros recorridos: 1,480 km
📌 Dificultad: Media-Alta (depende de la experiencia en carreteras de montaña y tráfico caótico)
📌 Aspectos destacados: Las medinas, la gastronomía, la hospitalidad marroquí y la variedad de paisajes.
Marruecos es un país fascinante para recorrer en moto. Las carreteras son una mezcla de desafíos y paisajes espectaculares, la cultura es acogedora y la experiencia es algo que queda grabado para siempre en la memoria. Si estás pensando en hacer una ruta en moto, Marruecos te espera con los brazos abiertos.
¡Nos vemos en la carretera! 🏍️🌍🔥